BREVE RESEÑA SOBRE EL TRADICIONALISMO EN MEXICO, por Gloria Riestra.
Publié : mer. 17 juil. 2019 10:20
BREVE RESEÑA SOBRE EL TRADICIONALISMO EN MEXICO, por Gloria Riestra.
por Gloria Riestra de Wolff
(Secretaria General y Comisionada de Prensa de la UNIÓN CATÓLICA TRENTO de México)
Al igual que todos los países nacidos al calor de la Fe Católica, México, nación Mariana por excelencia, nación de mártires y cuna también de santos y de católicos insignes en la Jerarquía y en el mundo de los seglares, no podía permanecer ajeno el sacudimiento universal que produjo en la conciencia católica la borrasca neo-modernista desatada por el Vaticano II, donde se conjugaron esfuerzos y consignas antiguas de la "Contra Iglesia" para dar una batalla - según los deseos de los enemigos - decisiva por su alcance y profundidad, con el fin de abatir definitivamente a la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.
Para quienes hemos venido observando de cerca - y tomando humilde parte además en la defensa de la Fe -, el desarrollo de los acontecimientos, es fácil comprobar cómo la reacción del clero y del pueblo católico ha sido en unos aspectos similar a la de la mayoría de los países católicos, pero en los puntos de mayor importancia difiere la actitud, de los grupos mas prominentes, ya que a Dios gracias en México existe una organización bien fundamentada que reúne a los sacerdotes y fieles que sostienen con fundamento en la doctrina y el Derecho de la Iglesia, que la Sede Romana está vacante, y que en esto radica el problema fundamental al presente, pudiéndose dirigir bajo esta visión la batalla a fondo contra el cisma, la nueva religión, y los falsos jerarcas. Mas de esta asociación trataremos posteriormente.
Lo que hay que hacer notar en el caso de México respecto al pueblo católico, es que los fieles en su inmensa mayoría fueron atacados, por decirlo así, por el Progresismo, estando en condiciones más desfavorables que en otros países. Pues la educación laica y pro socialista impuesta por el Estado ha producido ya varias generaciones de católicos que sólo tienen el conocimiento de la religión recibida del catecismo de la Primera Comunión. La minoría asistente a los colegios católicos que actúan al margen de la ley (con la espada de Damocles siempre encima), tampoco tuvo una preparación intelectual adecuada como para enfrentarse con fuerzas propias contra una marejada herética. Confiados en sus obispos más que nada, y viviendo aún las élites de las organizaciones católicas una Fe poco ilustrada, la masa de los bautizados fue como en otros países sorprendida, y cuando el sentido de la fe instó a muchos a preguntarse, a investigar, y a defenderse, ya la multitud estaba entregada, podemos decir que de buena fe, a la "obediencia" de los obispos que iban y venían de Roma en los años conciliares. El proceso del descubrimiento de la totalidad de la embestida herética y de sus causas, fue así lento. En 1967 todavía el que después sería llamado el "teólogo de hierro", Rvdo. Padre Doctor Joaquín Sáenz y Arriaga en su obra "Cuernavaca y el Progresismo Religioso en México", no llegaba a desconocer a Paulo VI. Y quien este artículo escribe, en aquel tiempo, estando bajo la influencia de obispos y sacerdotes que habían sido sus maestros en la ortodoxia, pero descubriendo en medio de una total soledad, en el inicio de su lucha, que muchas cosas andaban mal en la Iglesia, tampoco alcanzó a ver claramente el origen de muchos males, o la realidad de éstos inclusive, porque las circunstancias en que se originó el presente cisma fueron tales, que las almas que angustiadas interrogábamos sobre la verdad a nuestros postores, en vez de hallar la doctrina verdadera y la instancia a su defensa, nos encontrábamos con que con hábiles sofismas nos conducían al error, poniéndonos en la disyuntiva, - entonces para nosotros espantosa -, de tener que pensar que ellos en su totalidad voluntariamente acataban la herejía, y apartarnos de ellos en una lastimosa situación incomprensible, o bien confiar en ellos en los puntos teológicos que a la mayoría le era imposible investigar por sí misma, cayendo así al abismo por respeto a una autoridad que ya había perdido la jerarquía, y para colmo, con una actitud de buena fe por parte de quienes en ese entonces nos acogimos desesperadamente al juicio de los que fueran nuestros guías y hasta jefes en anteriores luchas en defensa por la Fe.
CONTINUARÁ...


