INSTRUCCIÓN RELIGIOSA PARA ALMAS ESCOGIDAS, por un hijo de Santo Domingo de Guzmán.
Publié : lun. 22 juil. 2019 10:45
INSTRUCCIÓN RELIGIOSA PARA ALMAS ESCOGIDAS, por un hijo de Santo Domingo de Guzmán.
Amadísimos hermanos y hermanas, sé que todavía existen almas en este mundo corrompido y esclavo del demonio que desean con toda su alma entregarse por completo al amor y servicio del Buen Dios. El llamamiento a la santidad es para todos sin excepción, todos estamos llamados a la perfección, según la Voluntad antecedente de Dios Ntro. Señor. El hecho de que nos haya tocado vivir en esta época miserable, en la cual la Iglesia se encuentra totalmente eclipsada por una despreciable secta dirigida por un hereje y un apóstata, no significa que aquellas almas que deseamos santificarnos mediante una vida escondida de estudio y oración no lo podamos hacer. ¡No! Si bien ya no existe ninguna orden religiosa en la que ingresar, dado que todas las que subsisten están en manos de los herejes y los cismáticos, los lobos con piel de cordero, los falsos profetas, entre los cuales incluyo a esos desgraciados grupos sectarios mal llamados "tradicionalistas", como por ejemplo la sacrílega línea Thuc, quienes están haciendo mucho más daño que bien porque están confundiendo a muchas pobres almas con el consiguiente daño espiritual que producen y la confusión que están sembrando; el hecho, digo, de que ya no podamos confiar en ninguna orden ni autoridad visible, NO significa que no podamos aspirar a vivir nuestra vocación a una vida religiosa, ¡no Señor! Bien al contrario, la historia de la Iglesia nos muestra como es precisamente en medio de las grandes crisis y tribulaciones que florecieron muchas y santas vocaciones religiosas. El Espíritu Santo nos sigue alimentando, Dios nos sigue amando, hermanos míos, ¡Dios nos ama mucho, muchísimo!
Seamos, por tanto, fieles y dóciles a las mociones e inspiraciones de la Divina Gracia, y correspondamos a ese altísimo llamamiento que el Hijo de Dios nos hace para que nos separemos del mundo y entremos en el pequeño redil de esas almas escogidas que Jesucristo se ha reservado para Él. Pidamos siempre la ayuda e intercesión de la Santísima Virgen, pues Ella no permitirá que ninguno, repito, ninguno de los que se han consagrado a su amante y dulce corazón se pierda. Y seamos también devotos del glorioso patriarca San José, patrón de la vida religiosa y escondida, pues él y su santísima esposa se encargarán de llevar a buen puerto nuestra vocación, si nosotros somos fieles y correspondemos a la Gracia que Dios derrama en nuestras almas a manos llenas por medio del Espíritu Santo, gracia que nos consiguió y mereció Ntro. Señor Jesucristo, único Salvador y Redentor humano.
Alguien objetará: pero entonces, si no podemos recluirnos en ningún monasterio ni convento, ¿cómo vamos a buscar esa tan anhelada y necesaria paz y soledad del espíritu, imprescindible para la vida religiosa, en medio de este mundo traidor y deicida que ya está sentenciado a muerte? Hijos míos, esa era también mi gran inquietud hasta hace bien poco tiempo, pero Dios me dio a entender que si uno quiere realmente consagrarse por completo a Él, ningún obstáculo podrá interponerse entre Dios y sus almas escogidas. La Santísima Trinidad siempre nos proveerá de la mejor manera para llevar a cabo esta nuestra santa y noble aspiración, porque cuando el Buen Dios quiere una cosa, no hay nada ni nadie que puedan contrariar sus deseos. Como acabo de decir, yo mismo tuve esa pregunta e inquietud, y la Sabiduría Eterna me respondió así: "Alma mía, si quieres retirarte a un lugar apartado donde consagrarte a Mí por entero, deberás dejar a tu padre y a tu madre, dejar todos tus lazos con el mundo, un mundo a quien nada debes, y buscar un lugar tranquilo y solitario en el cual podrás amarme y cumplir mejor mi santa Voluntad. Existen muchos pueblos rurales en tu país donde es fácil encontrar una modesta casa o una habitación para alquilar a un precio relativamente bajo. Mi Voluntad es que te retires a una de estas dependencias, y allí establecerás tu monasterio (o tu convento, en el caso de las mujeres). Ahí podrás amarme tal cual Yo deseo, hijo mío. Así podrás apartarte del mundo y vivir solo para Mí. Todo tu tiempo será ya para Mí, tus oraciones del Breviario, de tu Misal, tus meditaciones, tus lecturas piadosas... De esta manera quiero Yo que me ames y me sirvas, hijo mío, buscando siempre cumplir Mi Voluntad antecedente y procurarme la mayor gloria posible, porque así te santificarás tú más y mejor, y así Mi gozo será completo, porque Yo quiero que tú entres en mis moradas interiores y gustes de la verdadera felicidad que solo Yo puedo dar. ¿Estás dispuesto a dejarlo todo y seguirme, hijo mío?"
¡Sí, oh Señor mío y vida mía! ¡SÍ! Estoy dispuesto, más que dispuesto a hacer cuanto me inspiráis. Mi alma se regocija hasta el extremo porque Vuestro amor la fortalece y la vivifica cada vez más. ¡Que todo sea para Vuestra mayor Gloria!
Lo que sigue son unas conferencias muy valiosas y únicas pronunciadas por un fidelísimo y muy devoto hijo de Santo Domingo de Guzmán. Sus palabras son auténtico maná, alimento espiritual que hará mucho bien a aquellas almas generosas que sientan, como yo siento, ese fuego interior y ese deseo de darse por completo a Dios. Leed bien estas palabras que yo he escuchado en cassettes, leedlas y meditadlas al máximo, porque ellas han sido inspiradas por el Espíritu Santo, el dulce huésped del alma que tanto nos ama, y ellas pueden transformar vuestros corazones en antorchas de amor de Dios.
Muchos son los llamados, pocos los escogidos. Si estas instrucciones sirven para que al menos una sola alma quede penetrada de esta sabiduría divina y se resuelva a abrazar la vida religiosa en estos tiempos apocalípticos que nos ha tocado vivir, estoy seguro de que Dios se alegrará en extremo, y este pobre siervo indigno que yo soy me daré por más que satisfecho. Sí, una sola alma al menos, un hombre o una mujer, joven o viejo, qué más da, que después de leer y releer estas santas conferencias dirigidas a una comunidad de religiosas dominicas, se sienta llamado a entregarse a Dios mediante la vida religiosa, dará más gloria y honor a Dios que un millón de almas tibias y poco generosas. ¡Ojalá Dios se digne bendecir estos deseos míos y los lleve a buen puerto! ¡Dichoso aquél o aquella que sienta, como yo sentí después de escuchar estas palabras, el fuego del Espíritu Santo arder en su interior!
VIVA CRISTO REY y VIVA MARÍA REINA!!!
BENDITA SEA LA SANTÍSIMA TRINIDAD!!!
San José, ruega por nosotros.
Ntro. Padre Santo Domingo, ruega por nosotros.
Sto. Tomás de Aquino, ruega por nosotros.
Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros.
San Juan de la Cruz, ruega por nosotros.
Santa Teresa de Ávila, ruega por nosotros.
San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.
Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
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